Cómo empezar con juguetes eróticos sin sentirte en una peli rara

Spoiler: no vas a acabar en una peli rara (a no ser que quieras). Vas a empezar a descubrir lo que te gusta, sin filtros y sin pedir permiso. Y eso, es sexy de verdad.

¿Por qué tanta gente le tiene miedo a los juguetes?

Porque nos han vendido la idea de que son cosa de frikis del sexo, de “gente que no tiene con quién”… o desesperada, cuando en realidad son herramientas (sí, como una batidora, pero más divertida) para conocerte, pasarlo bien y compartir placer. En compañía o en intimidad.

Así que si te da un poco de vergüenza, tranqui: es normal. Pero esa vergüenza no tiene por qué quedarse. Vamos a ir quitándola pieza por pieza.


Por dónde empezar sin perder la cabeza (ni el clítoris, ni el glande)

Hay miles de opciones, sí. Pero no hace falta que te pongas a hacer un máster. Aquí van algunos tipos básicos para empezar:

  • Mini vibradores o bala vibradora: Pequeños, discretos y con más poder del que aparentan. Perfectos para explorar zonas externas.
  • Satisfyers y succionadores: Si tienes clítoris y no los has probado… bueno, prepárate para ver las estrellas sin telescopio.
  • Anillos vibradores: Juguete compartido, placer para ambas partes. Ideal para quien quiere incluir un extra sin complicarse.
  • Plug anal básico: Pequeño, con tope de seguridad y mucha lubricación. Para quienes tienen curiosidad por explorar… por detrás.
  • Vibradores tipo rabbit: Si ya te apetece ir un poco más allá. Vibración dual y estimulación interna + externa a la vez. Multitasking en su versión más hot.

No tienes que comprarte todo el sex shop. Uno bien elegido puede cambiarte la vida (o al menos unas cuantas noches).


¿Y si me da corte que me vean con esto?

Tienes dos opciones: esconderlo como si fuera plutonio o normalizarlo como un cepillo de dientes. La segunda es más sana, te lo aseguramos. Pero si estás empezando y no quieres que tu tía lo vea al abrir un cajón, te damos tips:

  • Guarda los juguetes en una bolsita de tela o neceser que no cante.
  • No hace falta tenerlos a la vista en la estantería (aunque si quieres, adelante).
  • Si vives con más gente, ponle nombre en clave: “Mi momento de autocuidado profundo”.

Qué tener en cuenta antes de lanzarte a darle al botón ON

  1. Lubricante: Tu nuevo mejor amigo. Hay de base agua, silicona, sabores… pero empieza con base de agua. Seguro, versátil, y compatible con todo.
  2. Consentimiento (si hay otra persona): El “vamos a probar esto” es tan sexy como el propio juguete. Hablad, escuchad y fantasead antes de jugar.
  3. Limpieza básica: Antes y después de usar. Agua tibia y limpiador específico o jabón neutro. No es un drama, es higiene y cuidado.
  4. Tiempo para ti: No lo pruebes con prisa ni pensando que “esto tiene que funcionar ya”. Dale espacio, ponte en mood y disfruta explorando.

Bonus: ¿y si no me gusta?

También vale. No todo te tiene que encantar. La clave está en probar sin juicio y descubrir lo que sí te pone, lo que no y lo que quizás mañana sí. No hay un ranking del placer. Hay un mapa, y tú tienes el lápiz.


En resumen:

Los juguetes eróticos no son un sustituto de nada. Son un añadido. Un potenciador. Un “vamos a ver qué pasa”. Sirven para el autoconocimiento, para enriquecer lo compartido y para desmontar mitos.

Así que si tenías dudas… aquí tienes el empujoncito que te faltaba.

👉 Explora nuestros juguetes para empezar sin tabúes
(Pero con ganas, eso sí)


¿Te ha molado esta guía? Pues hay más en camino. Porque el placer no debería dar vergüenza, pero sí muchas ganas.

#GuíasSinTabúes #picarolimon

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No te ibas a dejar el carrito así, ¿verdad?

No te ibas a dejar el carrito así, ¿verdad?

Introduce tus datos a continuación para guardar tu carrito para más tarde. Y, quién sabe, quizá incluso te enviemos un cordial código de descuento :)